Más que imágenes, Corvus inscribe símbolos de poder. Su enfoque transforma la iconografía tradicional en tótems modernos, despojándolos de lo superfluo para dejar solo la esencia del significado. Cada sesión es un rito de paso, ejecutado con una mano firme que entiende que el dolor es parte de la transformación. Un estilo crudo, directo y profundamente magnético.